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Hoy quiero hablarte de un tema en el que soy siempre insistente con mis alumnos y que es muy importante para conocerte. Se trata de prestar atención a tu cuerpo y lo que te está comunicando.

Este cuerpo físico que tienes en este plano del mundo, es el medio que te permite vivir, explorar, desplazarte, saborear, comunicarte, en fin, interactuar con tu medio ambiente de mil maneras. Esto es posible gracias a tus 5 órganos de los sentidos. Sin este cuerpo y la recepción de información a través de éstos no podríamos existir en este mundo. Por medio de la vista, el tacto, el olfato, el oído y el gusto recibimos estímulos del exterior como ver un paisaje, probar un helado.

Hay otro gama de estímulos que no recibimos del exterior sino del interior de nuestro propio cuerpo y que no pueden ser percibidos por los órganos sensoriales. Esta es otra manera de percibir que es la que tiene que ver con nuestro cuerpo y todos sus sistemas y órganos. Algunos autores le llaman interocepción y el órgano se localiza en el hipotálamo. Estímulos como acidez, tensión muscular, debilidad, hambre, sed, temperatura corporal, presión arterial, los latidos de tu corazón, nauseas, necesidad de ir al baño, sentimiento de bienestar general, dolor de cabeza, etc… Poder reconocer estas señales es un indicador de autocuidado y de autoconocimiento.

Muchas veces pregunto a mis alumnos, dime qué sientes en esta postura, o dime alguna sensación que tengas en este momento en tu cuerpo. Es sorprendente ver cómo estamos tan desconectados de las sensaciones de nuestro cuerpo, de todas esas señales que el cuerpo siempre está enviándonos y nosotros no sabemos describir y menos interpretar. Esto habla de una desconexión profunda con nuestro cuerpo, nuestra salud y nuestro estado general del ser. Es así que en contadas ocasiones caemos en la enfermedad o en un imbalance de la salud. Estamos a veces tan bloqueados y desconectados de nuestro cuerpo que nos es difícil escuchar lo que éste nos quiere decir. Incluso hay personas que llegan al punto de que se lastiman a sí mismas, “sin querer”, sólo por falta de sensibilidad con su cuerpo y porque no saben cuáles son sus límites y umbrales.

Cuantas veces no hemos experimentado que tenemos un dolor que empieza pequeñito, lo aguantamos durante días o semanas y después traemos una contractura que no nos deja ni respirar. Aprender a escuchar el cuerpo nos permite reconocer los cambios y manifestaciones y poder detectar que algo está pasando ahí dentro y necesita atención. A veces las señales pueden ser de alarma como un próximo desmayo u otras veces sólo es la señal de que necesitamos descanso.

Lo importante de saber escuchar el cuerpo es que podemos actuar en consecuencia, mantenemos nuestro estado de balance y preservamos el estado general de bienestar.

¿Cómo podemos comenzar a recobrar el contacto con el cuerpo? En los próximos posts te estaré compartiendo varios tips que podrás poner en práctica de manera sencilla y comenzarán a hacer una diferencia en tu calidad de vida.