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Un recurso muy útil que me enseñaron mis maestros de Yoga fué pensarme como “el observador“. ¿Qué quiere decir esto?

De seguro te ha pasado que cuando estás haciendo tu práctica de yoga y estás ya bien instalado en la postura, después de un par de respiraciones comienza tu mente a hablar, empieza la platica interna y comienzas a escuchar dentro de ti frases como “¿Y qué diablos estoy haciendo aquí? “, “Ya no puedo sostener más la pierna arriba, siento que me voy a caer”, “siento que el músculo del brazo se me está quemando”, “ash! estoy empezando a sudar y me escurren gotas por la cara”, “¿cuándo va a terminar esta maestra terrorista de contar?”, “sí, es muy fácil decir, sólo concéntrate en tu respiración”…….Bueno, ahí es cuando entra en juego el asumirte como el observador. ¿Cómo? Observando precisamente esta plática interna como si fueras una tercera persona que está observando a alguien más hacer posturas de yoga, observando la platica de tu mente.

Hay que saber diferenciar muy bien entre ser “el observador” y “el juez”. El observador sólo se da cuenta y no juzga. Un ejemplo de cómo ve el observador sería: “Observo que esta postura es retadora para mí y me está cansando, también observo que sostenerla me hace sentir enojo”. El juez diría “Te ves ridícula en esa postura que además ni puedes hacer correctamente como la chica de al lado, no sirves para esto, además la flexibilidad no es lo tuyo” ¿Ves la diferencia?

El Observador interno es tu aliado, eres tú mismo viéndote sin juicios y sin crítica. El observador sólo es alguien que mira, se da cuenta y tiene conciencia plena en el presente de lo que está sucediendo internamente y manifestándose externamente. El Observador reconoce lo que sucede pero no te boicotea, no critica y sabe estar simplemente en el ahora. Por ejemplo, “Observo que esta postura me está retando, sin embargo respirar en ella me hace consciente de que siento en mi pecho una expansión, el efecto llega hasta mis hombros y me doy cuenta de que al estirarlos se reduce la tensión. También siento la energía que vibra desde el área del corazón hacia los brazos”.

Cuando hago consciente de que soy el Observador, yo tomo conciencia de mí y después de mi entorno. A mi en lo personal, ser El Observador me ha enseñado  a conocerme observándome a mí en lugar de a los demás, a ser yo tal cual soy en la vida con plena libertad de vivir activamente sin estar sólo reaccionando a estímulos externos ni a la plática interna de mi mente que la mayoría de las veces es donde el ego mora.

Te invito a que el día hoy hagas el ejercicio de ser Observador de ti mismo, como si pudieras salirte de ti y observarte como una tercera persona. Verás que encontrarás tesoros y también patrones y actitudes que podrías mejorar.

¿Tú ya has hecho contacto con el observador dentro de ti? Platícanos tu experiencia en los comentarios.