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La orientación Yoga Terapéutico comienza con la evidente muestra de que el cuerpo tiene la inteligencia y capacidad de re-encontrar el balance y la energía para sanar cuando se ha perdido el bienestar puesto que el estado natural del cuerpo es la salud.

La puerta de entrada a tu propio universo y fuente de salud es el cuerpo. Durante la práctica de Yoga Terapéutico combinamos cuerpo-mente y mediante un proceso de auto-observación, sensibilización corporal y relajación llevamos consciencia a la áreas de tu cuerpo físico, mental y emocional.

Trabajando con las ásanas (posturas de yoga) vamos abriéndonos a un espacio donde podemos escuchar los mensajes que nuestro cuerpo emana y vamos colocando a la mente en el momento presente, no en el pasado, no en el futuro.

El Yoga en cualquiera de sus estilos es restaurativo y transformativo en esencia. Sin embargo en el Yoga Terapéutico existen y se dan las condiciones necesarias para apoyar al tratamiento de dolencias y patologías del alumno, principalmente relacionadas con la salud de la espalda, el sistema nervioso, el movimiento de las articulaciones y la fascia donde quedan grabados puntos de dolor y tensión. Mediante el análisis del biotipo del alumno el maestro pueda incidir directamente sobre cadenas musculares específicas que  permiten incluso acceder a órganos del cuerpo que pudieran estar afectados liberando así la energía estancada y permitiendo un flujo continuo de energía que se traduce en bienestar general.

En el Yoga Terapéutico las posturas del cuerpo se adaptan a las necesidades de cada persona para sacar el mayor provecho de su efecto. Cualquiera que sea la condición de tu cuerpo y el alcance de la postura es el estado perfecto estado para comenzar a trabajar desde ahí puesto que el Yoga Terapéutico no busca la perfección del ásana o en la figura de la postura sino en el efecto que tiene en tu cuerpo, es un trabajo de dentro hacia afuera.